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NUESTRA BODEGA
“En Bodegas Ochoa la viña es el pilar fundamental pero mimarla con tanto esmero
no serviría de nada si no cuidáramos al máximo la Bodega.”

Desde 1992 llevamos haciendo reformas y mejoras en nuestra Bodega para asegurarnos de que la transformación, el almacenamiento, la crianza y el embotellado de nuestros vinos son lo mejor.

Una vez más y también aquí nos servimos de la técnica y mecanizamos el proceso pero siempre ayudados por los 14 profesionales que ponen el toque humano a nuestro vino para asegurarse de que todas las fases se hacen cuando la uva o el vino están preparados para ello.

Vendimiamos cuando cada viña nos lo pide, en su momento óptimo de madurez de cada variedad. Por eso nuestros depósitos de acero inoxidable nos permiten elaborar vinos por parcelas, facilitando el control sobre cada vino.

Las fermentaciones las hacemos a temperatura controlada, con largas maceraciones y remontados frecuentes para extraer todo el color, aromas y sabores de nuestras uvas.

Nuestras barricas tienen una vida relativamente corta, las usamos mientras consideramos que aportan cualidades a nuestros vinos y luego las retiramos o vendemos. Cada variedad de uva envejece en un tipo específico de barrica de roble de 225 litros y tostado medio que seleccionamos cuidadosamente.

El Tempranillo envejece en barrica de roble americano y el Cabernet Sauvignon y el Merlot, en barrica de roble francés. Permanecen durante un mínimo de un año en barrica para los crianzas (Ochoa Tempranillo y 8A Mil Gracias) y durante un mínimo de 14 meses para reservas (Ochoa Reserva y 8A Origen), mientras que la crianza en barrica mínima para el Ochoa Gran Reserva es de 24 meses.

En cualquier caso, aquí no hay reglas fijas, siempre cumplimos el mínimo pero la última palabra sobre la determinación de su tiempo total siempre estará en el vino, con el que vamos hablando con la cata y el control diario.

Nuestra bodega mantiene los más estrictos estándares de trazabilidad, ya que realizamos un riguroso control de las partidas de vino, que se inicia en el viñedo y sigue en el momento de entrada de uva en bodega; continúa con su elaboración, crianza y envejecimiento, y finaliza en la fase de embotellado, almacenaje y entrega al canal de distribución.

El sistema conserva todas las analíticas de cada partida tanto físico-químicas, como organolépticas, permitiendo conocer así la evolución del vino a lo largo de todo el proceso. Paralelamente se desarrolla el control de todos los elementos que van a permitir el envasado y comercialización del vino, controlando los requisitos de calidad establecidos para cada uno de ellos y realizando una gestión y evaluación de proveedores.