LA FAMILIA PARA NOSOTRAS DEBE SER SINÓNIMO DE TRANQUILIDAD, UN LUGAR AL QUE SIEMPRE PUEDES VOLVER. ES PASADO Y ES ORGULLO, ES PRESENTE Y ES ILUSIÓN, ES FUTURO Y ES ESPERANZA.
Somos la sexta generación de una familia viticultora y elaboradora de vino. Junto a nuestro equipo cuidamos nuestro viñedo cada día con el objetivo de elaborar vinos atemporales que conecten personas. Los valores y el conocimiento que nuestra familia nos ha transmitido nos han llevado hasta hoy. Ahora nosotras, Adriana y Beatriz, defendemos con valentía, orgullo y con estilo propio esta nueva era de Ochoa llena de resiliencia, tradición, honestidad, amistad y alegría.
ADRIANA ENÓLOGA Y DIRECTORA TÉCNICA
Siento que como mi padre para la enología soy pausada, reflexiva, no me quiero precipitar, aunque eso a veces sea ir a contracorriente de lo que todo el mundo hace. Sin embargo, cuando algo me enamora ahí soy un torbellino imparable.
Mi historia de amor con el vino comenzó cuando con 18 años decidí hacer las maletas e irme a Burdeos a estudiar enología sin saber apenas francés. Allí, enseguida me sentí cómoda. Nuestras clases no eran de bata y laboratorio sino de botas y campo. El contacto con la tierra, con el suelo, llenarte las manos de barro y la mente de juegos con los elementos naturales…Ya no hubo vuelta atrás.
Tras trabajar en Francia, en Australia y en otros proyectos nacionales volví a casa, a Olite. Acepté el reto de cuidar el legado familiar, de hacerlo crecer, de seguir innovando y de cuidar nuestro viñedo, nuestro lugar en el mundo. Pero sobre todo seguir haciendo vinos que hagan disfrutar, que sirvan para conectar y que en definitiva generen un impacto positivo en el mundo.
BEATRIZ CEO
A veces dudo si de pequeña nos daban biberón de leche o se colaban en él algunas gotas de vino. Como mi hermana, he heredado el amor por el vino y sobre todo la filosofía de hacer bien las cosas pero no siempre tuve claro que quería trabajar en la bodega. Será porque soy la pequeña y siempre tenemos un espíritu un poco más rebelde.
Hasta 2009 mi objetivo era aprender y ver mundo, probar cosas y sin yo saberlo durante ese tiempo, acumulé experiencias importantísimas que me han sido de gran ayuda en la bodega. Tras muchos años trabajando en Inglaterra comencé a sentir que algo llamaba a mi puerta, los vinos de Ochoa me estaban esperando al otro lado.
He pasado años con la maleta preparada, viajando de un lado para otro siempre bien acompañada por nuestros vinos. Finalmente tomé el relevo de la gerencia en Bodegas Ochoa de mi madre, Mariví Alemán. Me siento feliz sabiendo que trabajo para algo que mi familia ha construido y que nuestros vinos, esos que hacemos con tanto cariño, son apreciados por gente de todo el mundo.
RAÍCES Y LEGADO
NO PODEMOS EXPLICAR QUÉ SOMOS SIN ENTENDER QUIÉNES FUIMOS EN EL PASADO.
1843
Primera piedra de
Bodegas Ochoa
1930
Adriano Ochoa planta 80 hectáreas de viñedo en la Plana de Olite. Primeros embotellados de tintos envejecidos en barrica.
1965
Adriano Ochoa fallece y Javier Ochoa con 19 años recoge el legado de su padre.
1979
Javier Ochoa se casa con Mariví Alemán. Mariví se incorpora a la bodega e impulsa la exportación.
1992
Comienza la plantación del viñedo de Ochoa en Traibuenas. En la actualidad la bodega posee 140 hectáreas en total.
2015
Con Adriana y Beatriz ya plenamente incorporadas en la dirección técnica y gerencia respectivamente, deciden comenzar a cuidar su viñedo de forma ecológica.
2025
Nuevas etiquetas y renovación total de la identidad visual bajo el lema AHORA. AQUÍ. SIEMPRE.